12/10/09

Vergonzosa realidad del Junior en Barranquilla

DIM y el árbitro sentenciaron la suerte del Junior
Luis Fernando Mosquera (10) festeja con su técnico Leonel Álvarez el primero de los dos goles que le convirtió al Junior, con los cuales le dio al Independiente Medellín el triunfo 2-1 y el tiquete a la final de la Copa Mustang II. En las dos anotaciones de Mosquera, tuvo complicidad el arquero del equipo barranquillero Didier Muñoz.
Sin embargo, lo que nuestro prestigioso medio no cuenta, es que hasta la Policía tuvo que correr anoche para protegerse de cientos de vándalos que, luego del partido del Junior contra el Deportivo Independiente Medellín, armados con piedras, palos, picos de botellas y hasta con machetes arrasaban con todo lo que encontraban a su paso a la salida del estadio Metropolitano.

El Centro Comercial Metropolitano, ubicado en la Circunvalar con la calle 30, fue el primer blanco de la turba, conformada en su mayoría por menores de edad.

A pedradas rompieron puertas, vitrinas y ventanas del establecimiento, para poder ingresar y saquear varios locales comerciales, entre ellos el almacén Éxito. Los vigilantes se vieron obligados a esconderse mientras los hampones robaban electrodomésticos, ropa, juguetes y hasta una motocicleta que estaba en exhibición junto a una de las entradas.

Para poder controlar la situación tuvo que llegar un pelotón del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), que fue atacado por la muchedumbre.

Una fuente de la Policía Metropolitana le informó a EL HERALDO que aproximadamente 40 menores de edad involucrados en los saqueos fueron conducidos a una estación de menores.

Al cierre de esta edición, administradores del centro comercial evaluaban los daños de los locales.

Riñas entre hinchas. En el Hospital Local de Malambo fueron atendidos cuatro hinchas del DIM, quienes resultaron heridos al enfrentarse con aficionados del Junior.

Junior una vez más adelantó el regalo de niño dios a sus hinchas, una nueva y húmillante derrota ante su público que no se comporto a la altura de las circunstancias, en Barranquilla la gente no sabe perder.

Gracias Deivi.